El día que eché de menos a mi copa menstrual

Suena absurdo, pero ese día, eché mucho de menos a mi copa menstrual Eureka! Cup. ¡Y más porque con la copa menstrual, al menos, hubiese podido entrar a la piscina sin problema! 

Índice de contenido

    • La regla se me adelantó

    • Mis métodos menstruales

    • Sin copa menstrual, frustración total

La regla se me adelantó

Salí de viaje para visitar a un familiar con una magnífica piscina para refrescarse en pleno verano. Ideal para pasar to-do el día en el agua y liberarse de esa sensación de pegajosidad por el sudor. Es decir, era el plan perfecto para descansar un poco y pasar un buen rato en la piscina. O eso parecía, porque justo ese día, antes de lo esperado, me bajó la regla y no estaba prevenida. 

 

Mis métodos menstruales

Desde que empecé a menstruar, he pasado por compresas, muy pocas ocasiones tampones, anticonceptivos hormonales y copas menstruales. En los últimos años, me he acostumbrado a la suavidad y libertad de las copas menstruales –principalmente, la Eureka! Cup. No miento. 

Cuando usaba otra copa menstrual de la talla M, no sólo la sentía muy dura para mi cuerpo… ¡También manchaba constantemente mis bragas al grado de tener que usar protectores diarios! Y encontraba un poco incómodo tener que utilizar estos protectores diarios, como si fueran compresas, porque la sensación de incomodidad estaba ahí. La sentía ahí. 

Después, con la Eureka! Cup talla M, empecé a notar que la suavidad de su estructura se adaptaba bastante bien a mi cuerpo. Y dejé de derramar mi flujo menstrual, por lo que ya no necesité utilizar ningún protector diario. Ni uno solo. En verdad, me sentía completamente libre. Es verdad que utilizar esta copa menstrual me obligó a tomar mucha más consciencia de mi cuerpo y sus sensaciones, de modo que en cuanto sentía el flujo menstrual, sabía que era momento de vaciar la copa menstrual sin necesidad de sacarla. Una maravilla para mi estilo de vida

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Sin copa menstrual, frustración total

Como comenté anteriormente, estuve en ese pequeño viaje sin poder meterme a la piscina. Regresé, aunque fuera momentáneamente, a las compresas. Era incómodo porque se me movía la compresa con cualquier movimiento que hiciera. 

¡Y en cuanto sentía que el flujo menstrual salía, tenía que ir corriendo al baño para asegurarme que no había manchado NA-DA! Creo que pasé más tiempo preocupada por intentar contener el flujo menstrual y evitar manchar cualquier sitio en donde me sentara, que realmente disfrutar de un viaje de verano cuyo objetivo era la relajación. 

Suena absurdo, pero ese día, eché mucho de menos a mi copa menstrual Eureka! Cup. ¡Y más porque con la copa menstrual, al menos, hubiese podido entrar a la piscina sin problema! 

Lección que tengo que aprender: a llevar siempre y a todos lados mi copa menstrual. No vaya a ser…

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Autora de la nota: @maria.jose.ca

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