¿Cómo hablar de la primera regla con tu hija?

Tiempo de lectura: 6 minutos

Es muy recomendable trabajar en lo individual la deconstrucción de la menstruación: “¿qué representa para mí la menstruación y qué voy a transmitirle a mis hijo/a/es al respecto?”


 

¿Cómo hablar de la primera regla con tu hija?

 

Generalmente hablando, cuando se habla de la menstruación se hace un vacío en la habitación. No podemos negar que en la actualidad, la regla sigue siendo un tema tabú. Y en muchas ocasiones, no sabemos cómo exponer esta información tanto a nuestros médicos de cabecera como a nuestros círculos más cercanos, como los hijos. Es más, a veces el terror que puede generar el asociarlo directamente con la reproducción y una vida sexual activa, puede ocasionar una vorágine de sentimientos y pensamientos agobiantes. 

Por esta razón, es muy recomendable trabajar en lo individual la deconstrucción de la menstruación: “¿qué representa para mí la menstruación y qué voy a transmitirle a mis hijo/a/es al respecto?” De modo que cuando nos enfrentamos a la menarquia –o la primera regla– de nuestra/es hija/es, sería valioso recordar que, antes que un proceso fértil, la menstruación es una serie de cambios biopsicosociales que vienen de golpe. Necesitamos estar informadas para transmitir un mensaje desde la salud y el bienestar. 

 


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¿Qué es la menarquía o la primera regla menstrual?

 

Cuando hablamos de la menarquia, hablamos de un fenómeno que puede oscilar entre los 10 y 15 años de una niña o una persona con vagina. Es el resultado de la maduración del sistema reproductivo, que puede implicar cambio en el peso corporal, fluctuaciones hormonales, crecimiento de los senos o mamas, crecimiento de vello púbico, entre otros. 

La primera menstruación responde al primer ciclo menstrual, el cual está compuesto de dos fases –fase folicular y fase lútea–, y de dos principales hormonas –la progesterona y el estrógeno. Es importante señalar que no existen dos ciclos menstruales idénticos a lo largo de la vida de una persona. Y cada ciclo menstrual empieza entre los 21 y 28 días de haber tenido la primera regla. 

La primera regla aparece como el resultado del desprendimiento del endometrio –un tejido que recubre el útero y se encuentra cubierto de numerosos vasos sanguíneos para crear un ambiente óptimo para una gestación–. Y esto, a su vez, viene cuando el óvulo que corresponde a ese ciclo menstrual no ha sido fecundado al atravesar las trompas de Falopio. De modo que, cuando el endometrio ya hizo un espacio acolchado y calientito para el óvulo que no fue fecundado, el cuerpo expulsa al endometrio a través de la menstruación. Por ello encontramos restos de un tejido un poco más clarito de los coágulos y la sangre dentro de la menstruación: se trata del endometrio. 

Si bien la duración regular de la menstruación puede oscilar entre tres y siete días, es verdad que la regla varía según etapa y estilo de vida, así como la fisonomía de quien menstrua. De hecho, durante los primeros dos o tres años después de la menarquia, la menstruación suele ser irregular: puede adelantarse o retrasarse, presentarse en exceso o con escasez; e inclusive, puede llegar a suceder el tener dos reglas en un mismo mes. 


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¿Qué se puede sentir en la menarquia o primera regla?

 

Experimentar la menarquia o la primera menstruación puede generar dos principales reacciones casi contrarias: 

 

Por un lado, miedo a crecer y volverse adulto. La menarquia o la primera menstruación indica un pasaje de infancia a adolescencia, y que llega de forma inesperada –y muchas veces, sin previo aviso–. Muchas niñas/es no están preparadas para este pasaje, por lo que pueden experimentar angustia, soledad e incomprensión. Sin dejar de lado la fluctuación hormonal que tiene efectos, sí o sí, en el estado de ánimo. Saber qué le está pasando y sentirse acompañada/e frente a estos cambios corporales, puede ayudar a disminuir la sensación de aislamiento e incapacidad. 

Por otro lado, el deseo irresistible de crecer más rápido con la llegada de la menarquia o la primera menstruación. Esta reacción es muy frecuente, y está relacionado con el deseo de sentirse adultos en un mundo creado y diseñado para adultos. Las/es adolescentes con esta reacción suelen buscar su autonomía con mayor fuerza, asustando un poquitín a sus padres… En ocasiones, los padres pueden reaccionar con una actitud excesivamente autoritaria, con amenazas muy rígidas y controladoras. Con esto queremos decir que establecer límites siempre es una estrategia saludable; sin embargo, las amenazas y las actitudes muy rígidas o controladoras pueden desencadenar reacciones de huida y de pérdida de confianza en los padres. 

Recordemos que la guía respetuosa y el acompañamiento permitirán el desarrollo óptimo de la infancia a la adolescencia y a la adultez. 

 


DATO CLAVE: La menarquia o la primera menstruación indica un pasaje de infancia a adolescencia, y que llega de forma inesperada –y muchas veces, sin previo aviso–.

 

Consejos para acompañar en la primera menarquia o primera regla

 

Los padres suelen ser, además de un espacio seguro para la crianza, una guía y acompañamiento en el desarrollo de los niños. Por ello, la educación sexual suele jugar un papel crucial en la dinámica entre padres e hijos. Para la pediatra y presidente de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (Sema), algunas de las recomendaciones son: 

  • Educación sexual desde la infancia. Con esto no hay que ser muy explícitos con el tema sexual, sin embargo es importante responder sincera y claramente, de forma natural y sin usar palabras raras o complicadas. Nada de ponerle nombres a los genitales: son pene y vulva. Recordemos que la educación sexual desde la infancia se realiza para prevenir situaciones de abuso sexual en círculos cercanos.   
  • Integrar la realidad de los cuerpos desde la cotidianidad como parte de la educación. Como por ejemplo, evita esconder que mamá o la mujer tiene la regla,  que requiere el uso de algún producto sanitario como las compresas, tampones o copas menstruales, y que ella también la tendrá cuando sea mayor. De esta manera se transmite que cada cierto tiempo le vendrá la menstruación como un proceso natural y respetable. 
  • Tanto papá como mamá necesitan estar implicados en el tema –no dejarle sólo este papel a sólo uno de los integrantes–. 
  • Es importante transmitir, de forma natural, que la menstruación es un fenómeno natural que consiste en cambios específicos y que requiere cuidados a través de productos sanitarios como copas menstruales, compresas de tela, esponjas menstruales, entre otros. 
  • Además de explicarles los cambios que mensualmente se experimentan –en los pechos, caderas, etcétera–, también los síntomas del famoso síndrome premenstrual y sus posibles soluciones como prácticas de autocuidado. 
  • Aclarar los prejuicios y mitos sobre la menstruación, que puedan poner en riesgo su desarrollo y salud menstrual.
  • Explicar cómo funcionan no sólo los productos sanitarios menstruales, también el calendario para anotar los días de las fases del ciclo menstrual. 

 


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¿Debo hablar sobre menstruación a mi hijo varón?

 

Sí, los niños también necesitan tener conocimiento sobre este fenómeno natural. Tanto hombres como mujeres necesitan estar en contacto con el funcionamiento del cuerpo humano. De esta manera se podrá normalizar en casa y en los espacios privados con el fin de generar autocuidados y prevenir situaciones de violencia y abusos. 

 

Urgencias durante la menarquia

 

Es importante llevar a tu hija/e al médico en caso de que, durante su primera regla, esté experimentando los siguientes síntomas: 

 

  • Si no ha comenzado a menstruar antes de los 15 años.
  • No menstrua durante tres meses después del comienzo de la menstruación o si sospecha que está embarazada.
  • Tiene periodos con mayor frecuencia que una vez cada 21 días o con menor frecuencia que cada 45 días.
  • Tiene períodos que se vuelven irregulares después de haber sido regulares.
  • Tiene períodos que duran más de siete días.
  • Tiene dolores intensos incapacitantes durante los períodos menstruales.
  • Presenta sangrado entre los períodos menstruales.
  • Tiene sangrado más intenso de lo normal o usa más de una compresa o un tampón cada una o dos horas.
  • Tiene fiebre y se siente enferma repentinamente después de usar un tampón.

 


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Para finalizar, es importante recordar que la menstruación no es sucia ni mala; se trata de un fenómeno natural del cuerpo humano y por ello necesitamos transmitirlo de esta manera. Esto ayudará a mejorar la autoestima y autoconcepto de nuestros hijos/as/es. 

 

Autora de la nota: @mj.castaneda.aguirre

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